Cesárea con anestesia ¿Te has perdido el nacimiento de tu hijo?

Cesárea con anestesia ¿Te has perdido el nacimiento de tu hijo?
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Cuando no puedes ver nacer a tu hijo

Afortunadamente, esta situación, no suele darse con mucha frecuencia, pero pasa. No se puede prever y suele ocurrir muy rápido, tanto, que ni siguiera sabrás qué está pasando. Una cesárea con anestesia, te privará de conocer a tu hijo nada más nacer, pero no te preocupes. Es triste en ese momento, pero luego te das cuenta, de que tu bebé y tú, tenéis un vínculo, que supera este percance. Yo personalmente, he pasado por esto, y voy a contaros lo que se siente.

La decisión de realizar cesárea de urgencia

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Durante el parto, es posible que todo vaya sobre ruedas, como en mi caso. La dilatación perfecta, y ningún problema que haga pensar en que algo se puede torcer. Yo incluso, me lo pasé bien durante el proceso. Recuerdo la emoción de saber que, en cualquier momento, iba a ver, por fin, la carita de mi hijo. Había soñado mil veces con ese momento mágico, en el que ponen a tu bebé sobre tu pecho y los dos os miráis atontados de amor. Pero en mi caso no pudo ser.

Oscar no estaba colocando bien la cabeza, y en lugar de mirar hacia abajo, movía el cuello hacia arriba, muy peligroso. En este punto, el ginecólogo, quiso hacerme la maniobra de Kristeller, pero se lo impedí. Hace tiempo, escribí un artículo sobre esta maniobra, podéis leerlo en el enlace anterior. Entonces, ante la imposibilidad de hacer nada, y con Oscar en sufrimiento fetal, yo misma pregunté, por qué no hacer una cesárea. En aquel momento, recuerdo que estaba aterrorizada por mi bebé, y no entendía muy bien, por qué estábamos esperando tanto. Cinco minutos más tarde, mi hijo estaba sano y salvo, en los brazos de su padre.

En el quirófano

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Lo normal, es que te practiquen la cesárea con epidural, y en serio, en la inmensa mayoría de los casos, no ocurre nada. Sacan a tu hijo a la velocidad de la luz, y te lo dan para que estés con él mientras te cosen. Yo, ni siquiera tuve ese privilegio, tuvieron que dormirme. El problema, es que un trocito de mi tripa, no se anestesió, y cuando el bisturí tocó esa zona, me dio un ataque de pánico. Duró apenas unos segundos, porque lo último que recuerdo, fue la mascarilla en mi cara, y me dormí en el acto. Lo siguiente que recuerdo, fue ir en la cama por los pasillos hacia la zona de reanimación. En ese momento, me enseñaron a mi bebé, durante un segundo, pero no pude tocarlo, ni cogerlo, ni darle un beso, hasta horas después.

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En la habitación

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Y ya por fin, llegó el momento de tener a mi bebé para mí sola. Me imagino que la emoción es la misma, pero en este caso, con un toque de tristeza. El “piel con piel” me lo perdí, pero cuando finalmente le tienes en brazos, se te olvida todo, los malos momentos, la pena de no verle nacer y el pánico.

Espero que tú no tengas que pasar por esta experiencia, pero si la cosa se complica, no te preocupes, el vínculo con tu hijo no se rompe nunca, jamás. A lo largo de vuestras vidas, podrás comprobar que, efectivamente, una madre siempre tiene un hilo invisible, que le une a su hijo, pase lo que pase.

¡Un abrazo!

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